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La condena alimenticia {Priv. Devi}

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La condena alimenticia {Priv. Devi}

Mensaje por Aoiffe el Miér 29 Abr 2015, 4:07 pm

Había llegado a la posada y había apreciado su precariedad con una mueca de disgusto. Le costaba imaginar cómo iba a residir en un sitio tan nauseabundo. Sus ojos se posaban en el establecimiento para darse cuenta de que la construcción constaba de los elementos adecuados para sostenerse pero que le faltaba el lujo al que ella estaba acostumbrada. Por primera vez en su vida, valoró sus posesiones materiales en su real medida y echó de menos la mansión en que creía haber residido desde su nacimiento, aunque nada más lejos de la realidad. Se había dirigido hacia una mesa cercana al lugar en que proporcionaban comida, con la vana ilusión de que éstos manjares podrían llegar a valer la pena. Su disgusto llegó cuando posaron en su mesa un plato que sólamente contenía un par de hogazas de pan.

-Asumo que esto es una broma. ¿Gastáis novatadas a los recién llegados? Esto no tiene la menor de las gracias. -protestó, esperando una respuesta a favor de esa absurda teoría a la que se aferraba para que su ingesta alimenticia no fuese deficiente. Sin embargo, el Npc a cargo de la comida le explicó que era la única que podían suministrarles hasta que superasen el piso. Se le vino el mundo encima al pensar en cuántos días faltaban para que eso ocurriese. Ni siquiera un poco de fiambre para acompañar... Un puñetero pedazo de pan. -Y hoja de reclamaciones tampoco tenéis, ¿verdad? Estupendo.- se respondió ella misma a la pregunta, con un creciente mal humor. Se comió el primer pan de dos bocados y, cual adolescente rebelde que era, protestó de la única forma que halló que no montase una escenita. Tenía que descargar su agresividad con algo y no estaba segura de que la mejor manera fuese contra las autoridades del local. Ubicó su silla al extremo de la mesa en que ninguna estaba situada, casualmente quedando frente a la pared, a escasos centímetros del lado opuesto del mueble. Apoyó sus piernas cruzadas encima de la mesa con tal fuerza y estruendo que la mesa indicó que era un Immortal Objetc, letrero al que hizo caso omiso. Comenzó a hacer rebotar el otro pan en la pared como si fuese una pelota, aprovechando el ángulo idóneo para que cayese sobre la mesa y se propulsase de nuevo hacia sus manos. Ponía cara de fastidio y aburrimiento mientras no fallaba ninguna y los Npc se sentían intimidados por la ira no evidente pero cuya procesión iba indudablemente por dentro. Cada golpe del pan contra la pared le desestresaba, que era lo que necesitaba en aquel momento en que debía descansar y no podía matar más. La gente de alrededor comprendían su cruzada, por lo que nadie le dirigió la palabra.


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Re: La condena alimenticia {Priv. Devi}

Mensaje por Devi el Sáb 23 Mayo 2015, 3:22 am

Durante todo ese rato de entrenamiento, había tenido tiempo y lucidez suficientes como para, aparte de darse cuenta de que los jabalíes eran más pesados de lo que parecían, percatarse de que Lara no estaba con ella. Lo que resultaba lógico si te parabas a pensar en ello, cosa que Déborah no había hecho, así que la muchacha volvió sobre sus pasos al Pueblo de los Inicios en busca y captura de su mejor amiga. No obstante, al dar la centesimotercera vuelta por un callejón que le parecía sospechoso como para alojar en su interior a su inexperta amiga, una lucecita se encendió en su cabeza y se le ocurrió preguntarse si realmente habían quedado en algún sitio. No, por supuesto. Por alguna razón, la pelirroja había considerado que el sistema las mandaría aparecer al mismo sitio. Y cómo no, tampoco sabía qué nombre de usuario ni qué aspecto se había puesto su amiga. Fetén.

Así que Devi se paró a abrir el menú e intentar desconectarse para, concidir con su amiga en el mundo real (porque en algún momento tendría que desconectarse también, ¿no?) y haces las cosas como se manda, decirse los nombres de usuario y quedar en algún lugar en concreto.

El plan no pintaba tan mal hasta que, ¡sorpresa, no aparecía el botoncito de desconectar! Devi se quedó unos segundos mirando el menú con cara de embobe, pero logró recobrarse, sacudir la cabeza y cerrar de nuevo el menú con despreocupación.
Ya les vale, tener problemas en el sistema el día de apertura... –comentó agitando la cabeza en un claro gesto de "no tienen remedio". En realidad el hecho no le preocupaba, aunque más adelante quizás sí que le diera dolores de cabeza, cuando supiese la verdad. Pero ahora no. Ahora iba a divertirse en un simple juego que había pasado de ser de combate a de detectives. "Misión: Encontrar a Lara".

... La posada podría ser un buen inicio –pensó al pasar la mirada por encima del letrero que indicaba la utilidad del establecimiento. Al pensar en comida, su estómago rugió, pero comprobó que no tenía la verdadera sensación de hambre... no hasta que pensó en comer un poco. Se encogió de hombros, un poco más animada. –Bueno, habrá que darle al pueblo que lo que demanda como suyo.

Al entrar pudo ver cómo había un grupo de jugadores comiendo, agotados de sus primeras batallas o haciendo tiempo antes de comenzarlas, y en el extremo más alejado una chavala con el pelo rojo. Dado que era la única individua potencialmente interesante del lugar y que parecía compartir su gusto por jugar con la comida que no te quieres comer, Devi se hizo con otro panecillo –que a ella no le pareció especialmente asqueroso, prefería eso que un aparatoso chuletón que no se pudiese llevar en caso de que surgiese algo y no se lo hubiera terminado– y se acercó a la muchacha. Parecía más o menos de su edad, aunque a Devi eso de calcular los años de vida de alguien con sólo mirarlo se le daba como el culo, así que no dio mucho crédito a sus primeras impresiones y se concentró en rodear la mesa para observarcara a cara y sin ningún tipo de reparo a la chica mientras se comía el pan.
No, no phuedhe sher Lhara –farfulló incomprensiblemente para sí misma, dado que tenía la boca llena. Tragó y sacudió la mano con la que sujetaba su trozo de pan en dirección a la otra pelirroja.– Aun así, ¿por qué no te comes el pan? Creo que es más divertido comértelo e ir a pegar a cerdos salvajes que probar cómo bota en la mesa –observó, pegándole un nuevo mordisco a su comida.


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Re: La condena alimenticia {Priv. Devi}

Mensaje por Aoiffe el Sáb 23 Mayo 2015, 10:14 am

La racha de rebotes seguía impecable, ni uno solo erraba y el pan regresaba hacia la palma de su retráctil mano como si se tratase de arte de magia. Unos cuantos de ellos se desviaban ligeramente en su trayectoria pero con la agilidad que sus dedos habían obtenido mediante el noble ejercicio del piano era capaz de interceptarlos antes de que saliesen de su alcance. Su concentración se rompió de golpe cuando una especie de mujercita inquieta, también pelirroja pero de un tono algo más caoba, se acercó a su mesa farfullando con la boca llena. Le dedicó una mirada de desagrado mientras enarcaba su ceja derecha, sorprendida de su dejadez en cuanto a modales. -"IN-CRE-Í-BLE." -pensó, anonadada y en tono de crítica, sin darse cuenta de que la hogaza de pan volvía hacia ella. En su regreso, fue incapaz de reaccionar, llevándose un leve golpe en la cara y cayendo ésta sobre sus pechos. Sin comprender el perfecto equilibrio de la comida sobre su par de "bandejas", tomó el pan con la mano que debió haberlo capturado y señaló con la otra.

-Es usted quien hace mal en comer esto como si fuese el manjar más suculento del mundo. Supongo que las clases sociales se hacen patentes incluso cuando portamos todos ropajes de confección deficiente. -resopló, rodando los ojos como si estuviese sumida en la mayor de las tragedias de su vida, gajes de ser una ricachona mimada. Elevó sus piernas hasta quedar éstas prácticamente en vertical y empleó la mano que tenía desocupada para propulsar la silla en que se hallaba sentada un par de pasos, dejando hueco para ellas y haciéndolas descender, de nuevo, cruzadas. Adoptando una pose y gesto bastante estirados, posó el pan en la mesa con un golpe fuerte. -Todo suyo, si lo desea. -se lo cedió, desganada, dirigiéndole entonces su primera mirada con sumo pasotismo, llegando a ver algo que hizo que chispease su cerebro de una forma nunca antes experimentada. Había visto su cabello de reojo pero no se había percatado de que los abalorios que sostenían sus mechones delanteros iban a causar tal reacción neuronal. El ojo escarlata que su flequillo dejaba libre enfocó aquel punto concreto, los abalorios de tan alegre color y se quedó mirando con respiración entrecortada, recuperando el primer recuerdo  al que jamás había tenido acceso desde que experimentaba amnesia postraumática -que ella tampoco tenía total constancia de padecer. Era todo parte de un irónico paripé que sólo le acarrearía problemas.


Su mente le hizo aparecer contemplando una escena desde el punto de vista de uno de los personajes, sentada en la cama con un cuerpo que no identificaba como suyo. Sus piernas eran mucho más cortas y endebles, menos estilizadas; su melena no caía por sus hombros sino que lucía un par de coletas rizadas y parecía llevar un uniforme escolar que no había visto en la vida.

--Hermanita, hermanita, cuéntame más de Scatha y Cuchulain.

--Menuda eres, Lil. ¿No ves que tengo que estudiar?

--Venga, ---, por favor.

Aunque sabía que era una emoción ficticia, se sentía muy ilusionada por el hecho de que esa persona de quien todavía sólo podía ver una melena escarlata -similar a la suya actual- cayendo por la espalda le contase historias que poco a poco le iban resultando muy familiares. Hasta tal punto que movía las piernas rítmicamente y manifestando inquietud. Al final, esa persona se agachó hasta su altura pero sólamente veía sus ojos azules, su sonrisa y unos abalorios que sostenían esos mismos mechones pero... era diferente. Le posó la mano en la cabeza, revolviéndole el pelo. De algún modo, sabía que ella era la única persona con quién era así de cálida y, eso le hacía sentir especial. Pero ni esos recuerdos simulados le hacían entender quiénes eran ambas realmente.

--Hoy hablaremos de su hermana, quien llegó a convertirse en reina hasta el día que cayó en combate. Aoiffe fue una mujer guerrera que entrenó junto a Scatha en la Isla de Skye, en Escocia. No eran verdaderamente hermanas, ya hemos hablado de que Scatha era la hija de Aelle, pero se sentían profundamente como tal hasta el punto en que ella entregó a Aoiffe su sagrada lanza, "Gae Bolg", con el fin de que la protegiese en combate. Infructuosamente, he de decir. Una de ellas era ardiente y desmedida, la otra llevaba el fuego dentro de sí misma, alimentando el sufrimiento, y así fue cómo las llamas terminaron por cobrarse su vida y eliminar todo trazo de su existencia... -su voz se fue apagando paulatinamente, a pesar de que había abierto un enorme libro cuya trasmisión oral parecía prolongarse mucho más. Aquella frase lapidaria, ella no había sabido interpretarla pero era la clave, era el mensaje que su mente quería que comprendiese. Así como aquel nombre impronunciable. La escena se fue difuminando en un fundido a blanco hasta que regresó a la realidad."



Se hallaba tirada en el suelo, sentada. No le faltaba elegancia, pese a ello, pero era incapaz de comprender cómo había llegado hasta allá. Todavía alterada, suspiró y dedicó una mirada extrañada a la muchacha que se hallaba frente a ella y que debía de haberlo visto absolutamente todo. Aprovechó entonces para observar los abalorios de su cabello, llegando a la conclusión de que no eran tan parecidos sino que eran amarillo cromático cuando los de la muchacha de su especie de visión eran de plata, mucho más sobrios. Tampoco el cabello era igual, el de ella era más intenso, sólo compartían los ojos azules. Aunque podría tratarse de un error perceptivo, de que ella se hubiese cortado el cabello antes de llegar a Aincrad y sí fuese la misma persona... Confusa, no sabía en qué creer. No comprendía nada. Desorientada, se llevó una mano a la cabeza y se reincorporó cuidadosamente, apoyando la otra en la rodilla que acababa de erguir. Colocó la silla que se hallaba volcada en el suelo y se sentó en ella para recuperar la escasa dignidad restante tras aquella estúpida pérdida de consciencia en que ni había llegado a cerrar los ojos.

-Lo siento mucho, no sé qué es lo que ha podido sucederme. No volverá a ocurrir. -agachó la cabeza como si se sintiese regañada, tal vez por su propio código de conducta. Seguía pálida y asustada por no comprender qué rayos había sido aquella experiencia, similar a lo que se esperaba de una premonición pero aparentemente de su pasado, el que no recordaba nítidamente. Nada de lo que había visto se correspondía con ninguna escena que sus supuestos padres le hubiesen descrito con anterioridad. -Me llamo Aoiffe pero en el mundo real soy Lilliane. Siento lo abrupto de mi pregunta pero... ¿Usted y yo nos conocemos de antes? ¿De antes de "matar cerdos"? ¿Y quién es "Lhara"? -se señaló a sí misma posando la palma de su mano en la clavícula, dubitativa, y le clavó una mirada atenta tratando de comprender su problemática actual mediante citas de sus frases. Estaba preocupada. Sabía que cualquier dato que pudiese extraer de su respuesta podría serle útil.


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Re: La condena alimenticia {Priv. Devi}

Mensaje por Devi el Sáb 23 Mayo 2015, 2:07 pm

¡¿USTED?! ¡Pero qué te has creído, ¿qué soy una maruja de 30 años o qué?! –exclamó a plena voz Devi, dejándose llevar por el cabreo del momento. ¿Pero aquella tipa qué cojones se había creído, que era la reina del mambo o qué? La muchacha apretó los dientes, a punto de explotar. No le intimidaba meterse en confrontaciones, y de hecho, creía que le daban un toque más interesante a la vida, pero que aquella... tipa saltase sólo por mencionar el pan le parecía exagerado. No iba a tolerar que la tratase como si fuera un cero a la izquierda.

No he dicho que sea "el manjar más suculento del mundo", pero, ¡joder! ¿Qué quieres, que por tu cara bonita y el dinero de tus papis te traten de VIP aquí y te traigan banquetes de mesas de largo? Que sepas que este no es un "pay to win", así que ya puedes ir yendo a llorarle a tus padres para que te compren un juego en el que tu pasta sirva para algo –le sermoneó, apoyando sus muñecas sobre sus caderas e inclinándose hacia delante para reducir distancias sin llegar a moverse del sitio. Se veía a la legua que esa era una pija mimada. Y encima, repipi. Ella hablaba con la boca llena si le daba la gana, y punto. Allí no estaba su padre para regañarla y decirle que se comportase. Lo único que necesitaba para comprobar que estaba tratando con una niñita consentida fue el golpe con el que dejó el pan en la mesa, con la fuerza de la rabieta de alguien de 15 años. Comenzó a plantearse si aquella muchacha era más joven de lo que le había parecido a primera instancia, pero lo dejó pasar, porque, ¿qué importaba?

De golpe y sopetón escuchó un ruido y cuando giró la cabeza se topó con que la muchacha se había desmayado y caído al suelo. Asombrada, no le dio tiempo a hacer nada antes de que la chica se levantase por su propio pie, se sentara y pidiese disculpas. Sin poder evitarlo, la boca de Devi se había abierto como si fuera a decir algo, pero no acertaba a cerrarla. Aquello había sido muy brusco, incluso para ella, que ya es decir.

Vaaaale.... –se dijo a sí misma, pegándole un bocado al pan para aprovechar la boca ya abierta. Observó con los ojos muy abiertos el cambio de actitud de la chica mimada, pero ésta vez sin interrumpirla –vale que fuera una maleducada, pero también sabía comer correctamente. Tragó el trozo de pan y frunció el ceño. ¿Qué pretendía?

¿Eres bipolar o algún rollo creepy? –preguntó sin rodeos, todavía con el ceño fruncido. Sin esperar respuesta, decidió darle un gusto a la chica – Me llamo Devi, en SAO y la vida real. No, creo que no te conozco, las pocas personas tan prepotentes con las que he tratado me tienen órdenes de alejamiento. Y es "Lara", cerrado. Mi bestie. La buscaba porque no tengo ni zorra de dónde andará –respondió, tan cortante como siempre. Entonces, se acercó unos pasos, ignorando deliberadamente el más que probable cabreo de su interlocutora ante sus palabras, y dejó su cara a pocos centímetros de la de la otra mientras la inspeccionaba con ojo crítico. Sus abalorios se balancearon suavemente de un lado a otro.– Mira, más te vale que vayas directa al grano porque dando rodeos sólo conseguirás aburrirme y que me vaya.


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Re: La condena alimenticia {Priv. Devi}

Mensaje por Aoiffe el Sáb 23 Mayo 2015, 2:50 pm

-"Devi... Lara... No, esos nombres no me suenan de nada. Debe de tratarse de una coincidencia casual." -se dijo a sí misma en el único momento en que desvió la mirada de la otra pelirroja, quien parecía no callar ni debajo del agua. Permaneció en silencio tratando de asimilar los retazos de información que era capaz de asimilar pero antes de ello decidió atajar los puntos uno por uno en deferencia a la muchacha que le pedía ser directa. Había oído que a la gente habladora le gustaba que le "siguiesen el rollo", una vez más había algunas personas que no alcanzaba a comprender. Asintió con la cabeza cuando ella formuló su petición y apoyó la cabeza entre sus puños, cuyos codos apoyaba en la mesa. Su mirada era tranquila.

-Con tu permiso, te tutearé, ya que sufres de alergia a la cortesía. -le dijo, mientras elevaba el dedo índice de una de sus manos para marcar el inicio de la enumeración, era el primer punto. -Sí, por supuesto que espero que el dinero de mi padre me sirva para comer bien, para eso hay ventajosos paquetes en todo este tipo de juegos al alcance de todo aquel que tenga cómo pagarlos. A él sí le ha costado ganarlo para que a mi no me falte de nada, especialmente cuando nos hallamos en una situación precaria como esta, atrapados. Pero no es por el saldo de mi tarjeta que me creo superior a ti y a los de tu ralea... -contestó, impasible, mirándola con cierto desdén; como si fuese un engorro tener que explicar algo tan evidente a alguien que parecía seguir atrapada en la infancia pero dándose alardes, como si lo supiese todo, como si el mundo fuese certero. Una conducta muy propia de un infante, algo que ella había arrojado años ha, incluso siendo menor que ella. Elevó el segundo dedo.

-Te convendría saber que la bipolaridad no se basa en cambios inmediatos sino que las dos fases, "manía" y "depresión" se diferencian por períodos de semanas enteras, puede que meses. Mis genes, morfología y funciones cerebrales son magníficas, por lo que no padezco tal cosa. -aclaró, como si le estuviese explicando, de nuevo, algo que tendría que dar por hecho. Había dado a entender que la consideraba elitista pero ella sólamente juzgaba por aquello que las personas demostraban: en aquel caso, muy escaso nivel. -Simplemente he tenido una visión extraña, creo que algo de mi pasado que había olvidado por completo. En esos casos, la mente puede quedarse en blanco y me imagino que eso es lo que me ha pasado. Esos abalorios han despertado el recuerdo y pensé que podría conocerte de antes. De todos modos, no volverá a ocurrir. -inclinó la cabeza, dándose cuenta de que debía de ser un bochorno tener que reaccionar ante alguien cayendo fulminado, especialmente cuando, siendo Devi, no tendría la menor idea de lo que le ocurriría. Visto lo visto, lo achacaba a una enfermedad de la psique.

Enarcó una ceja al no comprender el significado de la palabra "zorra" en aquella frase pero desechó rápidamente su preocupación. Más alarmada le hacía sentirse el hecho de que ese recuerdo podría haber sido inducido por algún tipo de fallo en su NerveGear y aquello sí le causaba cierta inquietud. Sin embargo, en su apariencia nada de aquello se manifestaba y se mantenía lo suficientemente impasible como para que una desconocida no la descifrase. -Devi y Lara. -repitió, imitando el tono de voz a la hora de pronunciar los nombres, ya que parecía hacerlo mal. -Comprendo. Si me das una descripción detallada suya, podría avisarte en caso de que la encontrase. De todos modos, sería bastante más divertido alejarla de ti hasta que se te bajasen los humos y comprendieses tu lugar, a no ser que retires esa falta de respeto, deslenguada. Es bello que veas el pecado en los demás y no en ti misma. Es tan... Humano. -dijo, manifestando repulsa en la última palabra pronunciada y mirándola con una sonrisa torcida. Ya había obtenido toda la información de ella que necesitaba, ya no le era útil y le había soportado demasiados desplantes orgullosos de su parte como para tomarse la justicia por su mano si se encontraba a la chica en cuestión. Ni siquiera necesitaba conocer sus rasgos, seguramente estuviese embarcada en el mismo tipo de labor de búsqueda para con la pelirroja. Suspiró audiblemente, dedicándole una mirada desafiante y pendiente por si algún golpe de aquella furia se dirigía hacia ella. No le haría daño a Lara pero ella no tenía por qué saberlo y menos cuando había tal pique entre ambas, tan opuestas entre sí.


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Re: La condena alimenticia {Priv. Devi}

Mensaje por Devi el Dom 24 Mayo 2015, 6:36 am

Por fin la pija comenzó a tutearle como una persona normal y no como una estirada del siglo de la pera. Devi sonrió ante esa pequeña victoria. Sabía que Aoiffe (o Lil, o La Repipi) lo había hecho por despecho, pero era ella la que se había salido con la suya, y era algo que no podía ignorar. Una sonrisa victoriosa afloró a los labios de la pelirroja caoba, ignorando olímpicamente el discursito de la chica gracias a su filtro "no-aburrimiento" producciones Devi edición limitada. Y aun así, hubo una palabra que logró atravesarlo. "Atrapadas".

¿Atrapadas? ¿En qué? –preguntó, extrañada. Luego, se paró a pensar y se le ocurrió que podría estar relacionado con la desaparición del botón de desconexión y el anuncio del otro día, en el que había preguntado qué se había dicho pero nadie había querido repetirle nada, tan abatidos como estaban.– ¿Es por lo de la desconexión? Bah, a mi no me importa estar aquí hasta que lo arreglen. Mejor que tener a mis padres dándome la plasta... –comentó despreocupadamente con un ademán de la mano. Aunque, ahora que lo pensaba, ¿cuánto tiempo llevaba online? Con todo el rollo de los jabalíes, se le había pasado volando. De hecho, hasta le convenía el fallo técnico de desconectarse. Así sus padres no les echarían la peta a Lara y ella.

Volvió a la realidad cuando el efecto filtro dejó de funcionar a tiempo de escuchar a la muchacha soltarle una descripción digna de diccionario sobre lo que era la bipolaridad. La muchacha aguantó con los párpados medio caídos tanto la explicación del concepto como la razón de su repentina caída, y cuando acabó, se tapó la boca para bostezar sin que doña modales se le echase encima.
...¿Qué se supone que eres, una persona o la Wikipedia? –inquirió Devi, sin mucha curiosidad por saber la respuesta. Menuda elemento, ¡y cómo hablaba! Parecía un maldito libro de texto. La pelirroja se apoyó contra la pared y aprovechó que no tenía nada que decir para echarle otro bocao' al pan. Entre pitos y flautas, ya casi se lo había terminado.

Sí, y si quieres también te doy su instagram, el número móvil y el DNI, ¿te parece? –resopló irónicamente, poniendo los ojos en blanco– Tan inteligente no eres si vas proclamando tus planes a los cuatro vientos. Dejas que la gente te los pueda chafar –sonrió Devi malévolamente. Se lo ponía en bandeja. De hecho, si hubiera que describirla, lo haría diciendo que era un gato que expone la desprotegida panza a otro en medio de una pelea.

Se acercó a la mesa y agarró el pan que la otra chica le había ofrecido previamente y lo giró a un lado y otro, como evaluándolo.
No veo qué hay de malo en decir la verdad. En algún momento tendrías que encontrarte con alguien que te dijera que por tener dinero no eres la reina del mundo. Hay más tipos de persona aparte de los lameculos, ¿sabes? –le explicó pacientemente, poniendo el mismo tono que su interlocutora había puesto cuando le había explicado lo de la bipolaridad– Aunque claro, imaginándome el tipo de ambiente en el que debes haber vivido... dudo que hayas conocido a muchos –finalizó, sonriéndole y pegándole un bocado al pan ajeno, pero no llevándoselo, sino que lo dejó en el mismo sitio del que lo había cojido, con la marca del mordisco bien visible.– Mhe dafa phenita defharthe fhin comifha –explicó, encogiéndose de hombros y llevándose las manos a la nuca para comenzar a alejarse. Ya había perdido suficiente tiempo, y Lara debía estar por ahí haciendo el gamba sin ella. No pensaba permitirlo. Y aun así... caminaba lo suficientemente lenta como para permitir a la otra chica decir algo. Porque se había picado. Y un buen pique, de los que merecen la pena, no se gana con un par de frases.


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Re: La condena alimenticia {Priv. Devi}

Mensaje por Aoiffe el Dom 24 Mayo 2015, 7:24 am

-¿Sabes usar tu cabeza para algo más que para peinar esos abalorios tan llamativos? ¿Qué parte de "atrapadas" has podido no comprender? –le lanzó la pregunta, entre protestas que evidenciaban su molestia por tener, de nuevo, que explicar algo tan evidente. Para colmo, la joven parecía feliz de estar ahí metida, como si le estuviesen haciendo un favor. -Todos hemos sido llevados a la plaza en que el creador del juego ha anunciado su maquiavélico plan... Simplificaré para que incluso tú lo entiendas: Si mueres en el juego, morirás en esa realidad que tan poco echas de menos. Ahora todos nos hallamos hospitalizados, a excepción de los que hayan muerto, como podría ser el caso de tu amiga. –dejó caer, sin darse cuenta de la crueldad contenida en sus palabras, lo comentaba como algo anecdótico mientras jugueteaba con el mechón rizado de su cabello, sin importarle en lo más mínimo las emociones de la chica.

Parecía manifestar algún tipo de celos o envidia ante las locuaces explicaciones que ella era capaz de prestar, como solía pasarle con la mayoría de las personas que no estaban acostumbrados a tratar con gente de tal calibre. No esperaba despertar admiración en una persona como ella, ni siquiera la veía como a una igual. -Una persona culta. No como tú. -aclaró, con naturalidad, haciéndose a la idea de que comprendería mejor una respuesta tajante que un discurso elaborado como los que surgían de su grandiosa oratoria, teniendo en consideración su escasa capacidad mental. La miró sin siquiera inmutarse por ninguna de sus puyas, ni siquiera estaban al mismo nivel, no la tenía en consideración.

Inesperadamente, de su impasibilidad apareció de golpe una expresión de diversión absoluta, desembocando en una risotada aguda que cubría con el dorso de su mano mientras elevaba el mentón con clara superioridad. -¡¡Ja, ja, ja, ja!! Oh, querida, tus excentricidades no tienen límite. ¡Creer que necesito a escoria como tú para sentirme válida, o al dinero! ¡Siquiera pensar que tú y yo podemos tener algo en común según nuestra naturaleza, que tú podrías interponerte en mi camino! ¡Jo, jo, jo! -se rió, abiertamente, de que su escasa capacidad de comprensión le achacase todo a su clase social. Por supuesto que no, al menos no en su totalidad; ella era plenamente capaz de distinguirle el mérito a una persona de la economía más baja pero, una vez más, no era el caso. ¿Cómo iba a regalar un cumplido a alguien que portaba por bandera su propia interpretación del mundo, ignorando la realidad de éste? Era patético y, como a tal la miró mientras tomaba la hogaza de pan que le había dejado en condescendencia. Apuntando con la precisión que sus parámetros de agilidad le brindaban, elevó el brazo y la pierna con el fin de impulsarlo hacia su persona. -¡No necesito tu piedad! -y, dejando que el pan fuese volando hacia la posición en que se encontraba, se sacudió las manos frotándolas entre ellas con finura. Se le quedó mirando, todavía con divertimento, pensando en cómo le haría pagar por su osadía cuando le llevase unos cuantos niveles. Tenía que sopesarlo, había demasiadas posibilidades muy tentadoras. Dejó que se marchase mientras planificaba su primera venganza: la que se llevarían los gorrinos que le habían acorralado. Pero siempre guardaría aquel lugar especial para el escarmiento de cierta cerda deslenguada. Que huyese mientras todavía era capaz.


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Re: La condena alimenticia {Priv. Devi}

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